50 Miradas: el peso de lo que no se dice
Hay algo que siempre me fascinó de los retratos: puedes disimular la boca, enderezar la postura, ensayar la pose… pero la mirada siempre traiciona o revela. Por eso nace este proyecto. 50 miradas es exactamente eso: cincuenta retratos de cincuenta personas diferentes donde el único protagonista absoluto son sus ojos. El resto –el encuadre, la luz, el color– existe solo para acompañarlos. Busco voluntariamente la diversidad: edades, oficios, historias, estados de ánimo. Pero sin etiquetas. Cada retrato solo lleva un nombre (el que la persona elija dar). Porque lo que importa no es quiénes son para el mundo, sino lo que asoma en su mirada en ese instante congelado. Algunas miradas pesan. Otras flotan. Unas tienen prisa, otras paciencia. Algunas parecen estar mirando algo que nosotros no podemos ver. Mi intención no es juzgar ni interpretar, solo mostrar la intensidad de un instante sincero.